El trastorno del desarrollo intelectual (discapacidad intelectual), llamado así según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR, 2023), es un trastorno que comienza durante el periodo de desarrollo e incluye deficiencias en el funcionamiento tanto intelectual como adaptativo a niveles conceptual, social y práctico.
Se deben cumplir los siguientes tres criterios para que sea considerado discapacidad intelectual:
- Déficits en las funciones intelectuales, como el razonamiento, la resolución de problemas, la planificación, el pensamiento abstracto, el juicio, el aprendizaje académico y el aprendizaje a partir de la experiencia.
- Déficits en el funcionamiento adaptativo que resultan en el incumplimiento de los estándares socioculturales y de desarrollo para la independencia personal y la responsabilidad social. Los déficits adaptativos limitan el funcionamiento en una o más actividades de la vida diaria, como la comunicación, la participación social y la vida independiente, en múltiples entornos, como el hogar, la escuela, el trabajo y la comunidad.
- Aparición de déficits intelectuales y adaptativos durante el periodo de desarrollo.
La gravedad de la discapacidad intelectual se clasifica en los siguientes cuatro niveles: leve, moderada, grave y profunda. La clasificación se establece no solo por el Cociente Intelectual sino también principalmente por el grado de apoyos que la persona necesita en los dominios: conceptual (pensamiento, aprendizaje), social (comunicación, relaciones) y práctico (autocuidado, vida diaria).

Discapacidad Intelectual Leve:
- Buen desarrollo adaptativo; pueden aprender habilidades académicas básicas con apoyo y, a menudo, vivir de forma independiente con ayudas mínimas.
- Dominio conceptual: presentan dificultades leves en lectura, escritura y matemáticas.
- Dominio social: inmadurez social relativa y problemas leves en regulación emocional o comunicación.
- Dominio práctico: pueden cuidar de sí mismos, pero requieren ayuda en decisiones complejas o nuevas situaciones.
Discapacidad Intelectual Moderada:
- Necesitan apoyos regulares en tareas diarias, orientación y supervisión para vivir de forma relativamente independiente.
- Dominio conceptual: aprendizaje más lento con necesidades educativas continuas y progreso limitado.
- Dominio social: el lenguaje expresivo y la comprensión social están más afectados, aunque pueden comunicarse.
- Dominio práctico: requieren supervisión constante en autocuidado, planificación y uso del dinero.

Discapacidad Intelectual Grave:
- Dominio conceptual: habilidades conceptuales muy limitadas y aprendizaje académico muy complejo.
- Dominio social: lenguaje funcional muy simple, con frases cortas y vocabulario reducido.
- Dominio práctico: requieren apoyo constante en todas las actividades básicas de la vida diaria, incluidas las comidas, vestirse, bañarse, etc.
Discapacidad Intelectual Profunda:
- Dominio conceptual: muy pocas habilidades conceptuales, con pensamiento simbólico y comprensión abstracta muy limitados o inexistentes.
- Dominio social: comunicación muy básica o inexistente mediante habla, pudiendo apoyarse en gestos, expresiones o sistemas aumentativos.
- Dominio práctico: dependencia total de otras personas para cuidado físico, salud y seguridad.
Causas y factores asociados
Las causas de la discapacidad intelectual son diversas y, en muchos casos, no únicas. Se reconoce que un importante porcentaje surge de la interacción entre factores biológicos, ambientales y sociales. Entre los factores más descritos destacan:
- Factores genéticos: Algunas condiciones se relacionan con alteraciones cromosómicas o genéticas (por ejemplo: síndrome de Down, síndrome X frágil, microdeleciones u otras variantes genéticas). También pueden aparecer mutaciones espontáneas sin antecedentes familiares previos.
- Factores prenatales: Durante el embarazo pueden existir infecciones maternas, exposición a sustancias tóxicas (alcohol, drogas, tabaco), malnutrición severa, enfermedades metabólicas, complicaciones placentarias o alteraciones del desarrollo cerebral que afectan al feto.
- Factores perinatales: Complicaciones en el parto, como la hipoxia, la prematuridad extrema o el bajo peso al nacer, pueden interferir en la maduración cerebral y el establecimiento de habilidades cognitivas y adaptativas.
- Factores postnatales: En los primeros años de vida pueden influir traumatismos craneoencefálicos, infecciones del sistema nervioso, epilepsia no controlada, intoxicaciones, desnutrición o falta de acceso a atención sanitaria y estimulación adecuada.
- Etiología desconocida: A pesar de los avances, en un porcentaje significativo no es posible identificar una causa concreta. Esto no limita la intervención: el enfoque actual se centra en los apoyos que la persona necesita para su participación y autonomía.

Discapacidad intelectual: una mirada centrada en la persona.
La discapacidad intelectual no debe entenderse únicamente como un conjunto de limitaciones, sino como una condición que requiere apoyos específicos para que cada persona pueda desarrollar su máximo potencial. Más allá de las clasificaciones diagnósticas, cada individuo posee capacidades, intereses y formas únicas de participar en su comunidad. Por ello, es fundamental que familias, profesionales y la sociedad en su conjunto fomenten una mirada centrada en la persona, orientada a la autonomía posible y al respeto de la dignidad humana. Solo así podremos avanzar hacia una sociedad más equitativa, empática y comprometida con el bienestar de todas las personas.
En ConSentidos Delphos estamos para orientarte. Desde nuestro centro, acompañamos a las familias para comprender lo que ocurre y ofrecer el apoyo más adecuado desde las primeras etapas.
Bibliografía
- American Psychiatric Association. (2023). Diagnostic and statistical manual of mental disorders: DSM-5-TR. American Psychiatric Publishing.
- Schalock, R. L., et al. (2021). Intelectual and Developmental Disabilities: Definition, Diagnosis, Classification, and System of Supports. AAIDD.
- World Health Organization. (2023). Intellectual disabilities – Key Facts.
- Maulik, P. K., et al. (2011). Epidemiology of intellectual disability: Trends and determinants. The Lancet.

