En Primaria: Mentes Brillantes, Caminos Diferentes (4)

CAT en barrio de la concepción

Lectoescritura con un enfoque multisensorial.

Leer y escribir con los cinco sentidos: El enfoque multisensorial para niños con dislexia.

Para la mayoría de los niños, aprender a leer y escribir es un proceso que se desarrolla de forma casi automática mediante la combinación de la vista y el oído. Sin embargo, para un alumno con dislexia o dificultades de procesamiento, el método tradicional basado en «repetir, mirar la pizarra y copiar en el papel» no suele resultar eficaz. Su cerebro procesa los símbolos lingüísticos de una manera diferente y, a menudo, las letras parecen bailar, invertirse o carecer de significado.

Cuando la vía visual o auditiva tradicional presenta dificultades, la neuroeducación nos ofrece una alternativa muy valiosa: el enfoque multisensorial.

¿En qué consiste el enfoque multisensorial?

Consiste en enseñar a leer y escribir implicando simultáneamente la vista, el oído, el tacto y el movimiento. Al activar diferentes canales sensoriales, se crean vías alternativas en el cerebro que favorecen la consolidación de los aprendizajes.

A continuación, compartimos algunas estrategias prácticas basadas en el juego y el movimiento para transformar la lectoescritura en una experiencia significativa, motivadora y estimulante.

1. Conciencia Fonológica: Sentir las letras en las manos

Antes de poder leer una palabra, el cerebro necesita comprender que está formada por sonidos individuales (fonemas). Para algunos niños con dificultades de aprendizaje, este concepto resulta muy abstracto. Por ello, es importante que los sonidos puedan experimentarse de forma tangible (“se puedan tocar”).

¿En qué consiste?

En realizar juegos de rimas, conteo de sílabas y deletreo utilizando diferentes texturas y materiales manipulativos, en lugar de usar sólo el lápiz y el papel.

Cómo implementarlo:

  • Usar una bandeja de arena o sal: En un plato llano con una fina capa de arena o sal de colores, invitar al niño a trazar una letra mientras reproduce su sonido en voz alta (por ejemplo, trazar la «S» emitiendo el sonido de la serpiente “ssss”). La combinación del estímulo táctil en la yema del dedo y el auditivo fija el trazo en su memoria de largo plazo.
  • Plastilina y letras de madera: Moldead juntos las letras con plastilina o utilizad letras de madera en relieve para construir palabras cortas. Al deletrear, el niño puede golpear con el dedo sobre una bola de plastilina por cada sonido que pronuncie.

2. Comprensión Lectora Visual: Dibujar la historia para entenderla

Muchos alumnos con dificultades de procesamiento dedican tanta energía a descodificar las palabras que, al finalizar un párrafo, han perdido el hilo de la historia. Su memoria de trabajo se sobrecarga y dificulta la comprensión global del texto.

¿En qué consiste?

En complementar la lectura con apoyos visuales estructurados, como mapas visuales, pictogramas o dibujos, que ayuden a organizar la información y comprender la secuencia narrativa.

Cómo implementarlo:

  • El mapa de la historia en viñetas: En lugar de pedir al niño un resumen escrito de un cuento, presentarle una hoja con tres o cuatro casillas grandes, como si fuera un cómic. El niño deberá dibujar o colocar pictogramas con los momentos clave de la historia: ¿Quién es el protagonista? → ¿Qué problema tiene? → ¿Cómo se resuelve?
  • Lectura con pictogramas: Sustituye algunas palabras complejas por imágenes adhesivas o tarjetas visuales (pictogramas). Esta estrategia reduce la fatiga lectora y ayuda a mantener la comprensión y la secuencia lógica de los acontecimientos.

3. Grafomotricidad y Motricidad Fina: Entrenar el cuerpo antes que el papel

Exigirle a un niño de primaria que escriba con buena letra en un renglón recto y estrecho de papel pautado cuando todavía le cuesta coordinar los músculos de su mano puede convertirse en una fuente directa de frustración y rechazo hacia la escritura.

¿En qué consiste?

En fortalecer la musculatura implicada: realizar ejercicios para mejorar el agarre del lápiz y practicar trazos en superficies grandes o formatos digitales antes de pasar al papel definitivo.

Cómo implementarlo:

  • De lo grande a lo pequeño: Antes de escribir en el cuaderno, deja que practique los trazos de las letras en una pizarra grande de tiza o rotulador usando todo el brazo. También puede hacerlo con el dedo sobre aplicaciones digitales de trazado guiado. Los movimientos amplios ayudan a interiorizar la forma y direccionalidad de las letras.
  • Gimnasia para los dedos (agarre de pinza): Para fortalecer los músculos que sostienen el lápiz, realizad juegos previos de motricidad fina: abrochar botones, usar pinzas de la ropa para trasladar pompones o jugar a rasgar papel de periódico con el pulgar y el índice. Una mano fuerte y relajada escribe con mucha menos fatiga.

El aprendizaje entra por las manos

Cuando permitimos que un niño con dificultades de aprendizaje toque las letras, dibuje sus pensamientos y entrene su cuerpo a través del juego, reducimos las barreras que muchas veces acompañan al proceso de aprender (el «no me sale»).

El enfoque multisensorial nos recuerda que no existe una única manera de aprender. Todos los niños pueden desarrollar sus habilidades lectoras y escritoras cuando encuentran el canal que mejor se adapta a sus necesidades.

Como afirmaba el pedagogo estadounidense Richard Lavoie:

«Si un niño no puede aprender de la manera en que enseñamos, quizá debamos enseñar de la manera en que él aprende.»

Y tú, ¿has utilizado alguna vez texturas, dibujos o materiales manipulativos para apoyar la lectura y la escritura? ¿Cuál de estas propuestas crees que podría resultar más atractiva para tu hijo o alumno?

¡Nos encantará leerte en los comentarios!