La Terapia Ocupacional en la Integración Sensorial y la Regulación (3)

CAT en ciudad lineal

Estrategias de regulación sensorial en casa y en la escuela

Cuando un niño presenta dificultades para procesar los estímulos del entorno, el día a día puede convertirse en un reto constante. Sin embargo, el sistema nervioso posee una gran plasticidad y capacidad de adaptación si se le proporcionan los estímulos adecuados. Esto es lo que en Terapia Ocupacional se conoce como estrategias de regulación sensorial.

La regulación sensorial consiste en aplicar pequeñas modificaciones en el entorno o introducir actividades específicas (estímulos organizadores) para ayudar a que el sistema nervioso del menor recupere un estado de alerta óptimo, es decir, un estado de calma, atención y disponibilidad para el aprendizaje o el descanso.

A continuación, se detallan pautas prácticas y sencillas divididas en los dos entornos principales donde se desenvuelve el niño: el hogar y el aula.

1. Estrategias de regulación en el hogar

El hogar es el espacio donde el niño necesita transitar de las exigencias del día a día hacia momentos de descanso ocio y convivencia. Las estrategias aquí se enfocan en estructurar las rutinas para evitar la sobrecarga:

Anticipación ambiental

Para los niños con hipersensibilidad a los ruidos o cambios imprevistos, es fundamental avisar con unos minutos de antelación antes de encender electrodomésticos ruidosos (como la batidora o la aspiradora) o utilizar apoyos visuales (horarios con dibujos) para que sepan qué actividad viene después, reduciendo el estado de alerta defensivo.

La transición hacia el sueño

Para los menores a los que les cuesta reducir su nivel de actividad al final del día, las actividades de presión profunda son altamente organizadoras. Realizar masajes firmes con crema después del baño, utilizar juegos de «hacer un sándwich» presionando suavemente al niño entre dos cojines grandes, o usar mantas con un peso adecuado (bajo supervisión) ayuda a segregar hormonas que inducen a la calma.

El momento de las tareas o el juego de mesa

Si se observa que el niño se mueve constantemente en la silla, es recomendable colocar una superficie inestable pero segura (como un cojín de equilibrio inflable o una banda elástica gruesa atada a las patas delanteras de la silla para que pueda empujarla con los pies) o, si se dispone, de una silla giratoria. Esto le permite obtener la estimulación propioceptiva que su cuerpo busca sin necesidad de levantarse.

2. Estrategias de regulación en la escuela

El aula es un entorno socialmente rico, pero sensorialmente muy demandante. Las estrategias escolares buscan mantener al menor enfocado sin que su sistema nervioso se sature:

Los descansos motores o «pausas activas»

En lugar de exigir que un niño con perfil buscador de movimiento permanezca estático durante horas, se pueden pautar pequeñas tareas de «trabajo pesado». Pedidle que sea el encargado de borrar la pizarra, repartir los libros pesados a los compañeros o llevar una caja de materiales a otra clase ofrece una carga muscular y articular que ayuda a asentar el sistema nervioso y descargar la necesidad de movimiento que potencia la atención posterior en la mesa.

Gestión de la hipersensibilidad auditiva y visual

Durante los momentos de mayor concentración (como exámenes o lectura individuales) o en espacios muy ruidosos (como el comedor o el patio), el uso temporal de cascos de cancelación de ruido o el cambio de ubicación del menor lejos de las ventanas, pasillos o fuentes directas de luz artificial puede prevenir la fatiga cognitiva y las crisis por saturación.

Rincones de calma

Es de gran utilidad habilitar un pequeño espacio en el aula (con una alfombra, cojines y luz más tenue) al que cualquier alumno pueda acudir de manera voluntaria durante unos minutos cuando detecte que su nivel de frustración o nerviosismo está elevándose, permitiéndole autorregularse antes de regresar a la tarea.

El valor del trabajo coordinado

La clave del éxito en la regulación sensorial radica en la constancia, el (auto)conocimiento y en la individualización de las pautas. No existen fórmulas mágicas que funcionen para todos los niños por igual, ya que el perfil sensorial de cada menor es único. Por ello, la observación conjunta entre la familia y la escuela es el primer paso para detectar qué estímulos ayudan a calmar o a activar a cada niño.

Para el diseño y la correcta implementación de estas estrategias de regulación en el día a día, el equipo de profesionales de ConSentidos Delphos se encuentra a su completa disposición. El centro ofrece asesoramiento especializado tanto a familias como a centros escolares, asegurando que el entorno del menor se convierta en un facilitador de su desarrollo y bienestar.

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