¿Cuándo debemos consultar a un logopeda?

CAT en barrio de la concepción

Mucho antes de lo que pensamos.

Cuando pensamos en un logopeda infantil, muchas veces imaginamos a un niño que no pronuncia correctamente determinados sonidos o que ha tardado en empezar a hablar. Pero la comunicación comienza mucho antes de que aparezcan las primeras palabras y la logopedia abarca mucho más que aprender a hablar correctamente.

Desde los primeros meses de vida podemos observar cómo el bebé mira, escucha, responde a las voces, comienza a comunicarse mediante sonidos y gestos y, progresivamente, descubre que puede utilizar todas estas herramientas para relacionarse con los demás.

Por eso, en ConSentidos Delphos damos especial importancia a la observación del desarrollo de la comunicación desde las edades más tempranas y recomendamos consultar siempre que exista alguna duda, sin necesidad de esperar a que aparezca una dificultad importante.

Desde los primeros meses: mucho antes de las palabras

Incluso cuando todavía no hay palabras, existen aspectos del desarrollo que podemos observar.

Podemos consultar cuando un bebé muestra poca respuesta a las voces o sonidos, escaso interés por la interacción, dificultades para establecer intercambios comunicativos o cuando existen problemas relacionados con la succión, la deglución o la alimentación.

En estas edades tan tempranas, el objetivo no es que el bebé hable antes, sino comprobar que las bases sobre las que posteriormente se construirán la comunicación y el lenguaje se están desarrollando adecuadamente.

Cuando empiezan a llegar las palabras

Durante los primeros años existen enormes diferencias entre unos niños y otros. No todos empiezan a hablar exactamente en el mismo momento ni desarrollan el lenguaje al mismo ritmo.

Sin embargo, conviene consultar si observamos que:

  • Las primeras palabras tardan en aparecer.
  • Utiliza pocos gestos para comunicarse.
  • Parece comprender menos de lo esperado para su edad.
  • Tiene intención de comunicarse, pero le cuesta hacerse entender.
  • Su vocabulario aumenta muy lentamente.
  • Las palabras aparecen, pero le cuesta empezar a combinarlas para construir frases.
  • Se frustra con frecuencia porque los demás no comprenden lo que quiere expresar.

Consultar no significa necesariamente que el niño necesite tratamiento. En ocasiones, una valoración profesional sirve simplemente para comprobar su evolución, orientar a la familia y establecer un seguimiento si es necesario.

Cuando el niño ya habla

A medida que el lenguaje se desarrolla, pueden aparecer otras dificultades.

Podemos encontrar niños que hablan mucho, pero a los que cuesta entender; que sustituyen determinados sonidos o tienen dificultades para pronunciarlos; que encuentran dificultades para construir frases, encontrar palabras, comprender instrucciones, mantener una conversación o utilizar el lenguaje adecuadamente en diferentes situaciones.

También pueden aparecer dificultades de fluidez, como la tartamudez, alteraciones de la voz o problemas relacionados con la respiración, la masticación y la deglución.

La valoración y la intervención dependerán siempre de la edad del niño, de sus necesidades y de las características de cada situación.

Y cuando llega el aprendizaje de la lectura y la escritura

El trabajo logopédico tampoco termina cuando el niño ya habla correctamente.

Durante la etapa escolar pueden aparecer dificultades relacionadas con la conciencia fonológica, la lectura, la comprensión lectora, la escritura o la ortografía, entre otras.

En niños mayores y adolescentes, estas dificultades pueden repercutir en el aprendizaje y hacer que estudiar requiera muchísimo más esfuerzo del esperable en relación con sus capacidades y apoyos.

Identificarlas permite establecer estrategias y, cuando sea necesario, coordinarnos también con el centro educativo para favorecer el progreso del alumno.

¿Esperamos o consultamos?

Esta es probablemente una de las preguntas que más se hacen las familias: ¿Esperamos un poco más?

A veces, esperar y observar la evolución es perfectamente razonable. En otras ocasiones, consultar cuanto antes permite identificar posibles dificultades y actuar de forma temprana.

Por eso, cuando existen dudas sobre el desarrollo de la comunicación, el lenguaje, el habla o la alimentación, somos partidarios de valorar antes que intervenir tarde.

Una valoración no pone una etiqueta al niño ni implica necesariamente comenzar una terapia. Nos permite conocer qué está ocurriendo y decidir si necesita intervención, algunas pautas para casa o simplemente tiempo y seguimiento.

En ConSentidos Delphos, nuestros profesionales de Logopedia trabajan desde las primeras etapas del desarrollo hasta la infancia y la adolescencia, coordinándose cuando es necesario con los profesionales de Psicología, Terapia Ocupacional y Fisioterapia, así como con la familia y el centro educativo.

Porque, antes de preguntarnos «¿Por qué todavía no habla?», hay muchas cosas que podemos observar con antelación.

La comunicación empieza mucho antes de la primera palabra. Y, a veces, consultar a tiempo marca la diferencia.