Indicativos de detección temprana del autismo II

Centro de atención temprana en ciudad lineal

Detectar posibles indicativos de autismo en bebés entre 0 y 6 meses es un auténtico desafío. Esto se debe, en gran parte, a que muchos padres no saben identificar qué aspectos del desarrollo son realmente relevantes. A esto se suma, en muchos casos, una sobreprotección excesiva que interfiere con el desarrollo natural del niño. Además, la falta de información puede llevar a realizar acciones inadecuadas que, sin intención, dificultan la adquisición de ciertos hitos del desarrollo, como por ejemplo la capacidad de sentarse.

No sólo deberíamos preguntarnos, “¿Se sienta?”. Aunque la respuesta sea “Sí, se sienta”, lo importante sería preguntarnos, “¿Se sienta solo?”. Si la respuesta es “No, lo siento yo y se sujeta, pero no se sienta solo” podremos identificar de forma más fiable cómo evoluciona el desarrollo del niño.

Señales de alerta entre los 0 y 6 meses.

Reflexionamos ahora sobre algunas de las señales de alerta tempranas que podemos apreciar entre los 0 y 6 meses, siempre teniendo muy presente el proceso evolutivo típico del niño, en el que resultan fundamentales la comunicación e interacción social temprana.

La mirada y la sonrisa social.

Los niños, a las pocas horas de nacer, miran a la madre y atienden a la voz, incluso intentan imitar los gestos y sonidos, siendo capaces de producir sus primeros sonidos guturales.

Si se observa que hay poco o ningún contacto visual, tenemos que insistir para que nos mire, porque no es habitual (“no es lo normal”) que “evite” mirar a la cara o que el contacto visual que establezca sea limitado y fugaz, sobre todo en momentos tan especiales como es el de la alimentación o la interacción con los progenitores.

El niño, casi desde el nacimiento, y como consecuencia de un reflejo, esboza una ligera sonrisa que a todos nos encanta, pero es realmente a partir del segundo mes de vida, y sobre todo a partir del tercero, cuando el niño nos regala su “sonrisa social”.

Conviene estar muy atento a si el pequeño no responde con una sonrisa a las sonrisas de los padres o de sus otros cuidadores para asegurarnos de si realmente manifiesta ese gesto o no, y tendremos que seguir pendientes de si lo realiza más adelante o no.

Respuesta a los sonidos y las expresiones faciales.

Entre los 4 y 6 meses, cuando a un bebé se le llama por su nombre, atiende. Si le llamamos y no se gira o no reacciona de forma evidente, resulta fundamental prestar mucha atención para ver cómo evoluciona este comportamiento y, por supuesto, descartar siempre una posible falta de audición.

En este periodo, los niños reaccionan a las caras, a las expresiones faciales y a los diferentes sonidos. Intentan imitar los gestos y realizar sonidos muy simples. Pasan de los guturales a los gorjeos y, más tarde, a los balbuceos, pero en el caso de que se perciba que hay ausencia, poca o ninguna reacción a expresiones faciales y realización de sonidos, debemos considerar que este comportamiento puede ser una señal de alerta o indicativo que hay que vigilar, porque puede haber una producción limitada de sonidos vocálicos o una falta de variedad en los balbuceos que los bebés suelen producir en esta etapa tan temprana.

Falta de anticipación al contacto.

Además, los niños casi siempre quieren que los cojamos en brazos, necesitan el contacto y se anticipan a ello, bien echándonos los brazos o, cuando son más pequeñitos, moviendo los pies y las manos con fuerza, además de que emitir sonidos que acompañan ese movimiento que manifiesta ilusión y alegría.

Si, por el contrario, se observa que existe una falta de anticipación por parte del niño al ser cogido, levantado o acunado, algo que forma parte del desarrollo típico del niño, podemos considerarlo una señal para comentar con el pediatra, sobre todo si no busca consuelo ni se relaja al ser sostenido en brazos o da la sensación de que se encuentra más cómodo en su espacio que en brazos de una persona, algo que implicaría poca o ninguna búsqueda de conexión con “el otro”.

Interés por los juegos interactivos.

Además, los juegos interactivos muy simples, como por ejemplo el “cucú tras”, un juego que implica turnos e interacción, suelen producirles sorpresa y carcajada. Si nuestro hijo no tiene interés por estos juegos tan simples, podemos considerarlo otra alerta más para tener en cuenta.

En el siguiente post desarrollaremos los comportamientos y los desarrollos motóricos que no son indicativos de autismo, pero que consideramos cruciales en el desarrollo general del niño.

Si tienes cualquier duda, o necesitas la opinión de un especialista para asesorarte, en ConSentidos Delphos contamos con un equipo multidisciplinar al que puedes acudir.

Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer la anterior publicación sobre este tema: https://consentidosdelphos.es/indicativos-de-deteccion-temprana-del-autismo-i/