Indicativos de detección temprana del autismo I

Centro de atención temprana en ciudad lineal

Llamamos indicativos a esas primeras alertas que nos invitan a realizar una observación más profunda de todos los progresos de nuestro hijo.

Desde ConSentidos Delphos consideramos que ser padre y madre implica conocer el proceso evolutivo desde el punto de vista “normal” o “típico” y tener claro las posibles “sospechas» de alarma que les llevarán a preguntarse si es necesario preguntar e insistir en obtener respuestas coherentes.

El autismo no es una enfermedad, es una condición de la persona.

Comprender que una persona con autismo percibe y procesa la información de una manera singular es fundamental. Aun así, no todos somos iguales.

Probablemente los mejores predictores (indicativos) en los que tenemos que fijarnos para ponernos en situación de alerta son la conducta social (es decir, con cuánta frecuencia mira a los demás) y la presencia o ausencia de gestos como mostrar y señalar, ambas conductas de interacción conjunta.

Otros indicativos significativos son la autoestimulación y la falta de respuesta al nombre, además de tener intereses muy específicos y profundos, por lo que la interacción social puede verse limitada y manifestarse de formas que no siempre se ajustan a lo que consideramos ‘típico’, lo que no significa una falta de capacidad o interés.

El principal objetivo que tenemos en ConSentidos Delphos para los padres y educadores es ofrecerles las herramientas y el acompañamiento necesario para que los niños que presentan esta condición puedan desenvolverse con suficiente autonomía y bienestar en la sociedad, aprendiendo a llevar su día a día de una manera funcional y plena.

Proceso de detección del autismo.

El proceso de la detección del autismo es progresivo. Se va haciendo más visible conforme el niño crece y a través de los indicativos que nos ayudan a evidenciarlo. Se desarrolla, especialmente, a partir de los 12-18 meses y, de forma más marcada, alrededor de los 2-3 años.

Existen señales de alerta muy tempranas y, aunque se pueden observar entre los 0 y 6 meses, suelen ser muy sutiles y a veces difíciles de diferenciar de variaciones normales del desarrollo, pero la ausencia de ciertos comportamientos como son, por ejemplo, la sonrisa social y el contacto visual sostenido y la aparición de algunas estereotipias motoras podrían ser indicios que pueden ir visibilizándose más conforme el niño crece.

¿Por qué los indicios se hacen más visibles con el desarrollo?

El entorno en el que se desenvuelve el niño exige de forma progresiva una mayor interacción social y unas habilidades de comunicación determinadas. Las diferencias en la reciprocidad social, en el uso de gestos, en el lenguaje verbal y no verbal y en la capacidad para el juego compartido se hacen más patentes cuando no se desarrollan al ritmo esperado.

Por ejemplo, indicativos de que se debe acudir a los servicios sanitarios y de atención temprana son: la ausencia de mirada y de imitación e interacción conjunta, no señalar para compartir un interés a partir del año o año y medio y la ausencia del juego paralelo, del juego presimbólico y, más tarde, del simbólico.

La aparición de patrones de intereses restringidos y comportamientos repetitivos más complejos (sólo quiere coches, le encantan las ruedas, juega todo el tiempo con los animales y, por ejemplo, le encanta ponerlos en fila, la rigidez en las rutinas o llevar fatal los cambios) suelen aparecer y consolidarse a partir de los 12 meses en adelante.

Otro de los signos más reconocibles es el retraso o las “particularidades” en el lenguaje, como pueden ser el silencio, las ecolalias, utilizar una entonación inusual y mostrar dificultad para iniciar o mantener una conversación. Estos patrones suelen manifestarse claramente a partir del segundo año de vida.

A partir de los 20/ 24 meses es el momento en el que los niños comienzan a interactuar más con los otros pares, bien porque se han escolarizado, bien porque acuden a los parques, y ahí es cuando se comienzan a observar las diferencias más significativas en el juego social, en la imitación y en la comunicación.

A partir de ese momento es cuando se puede empezar a contrastar de forma fehaciente que hay niños que se desenvuelven de forma diferente a lo que conocemos como habitual, pero aún no se observarán las características centrales del autismo en su máxima expresión.

Si tienes cualquier duda, o necesitas la opinión de un especialista para asesorarte, en ConSentidos Delphos contamos con un equipo multidisciplinar al que puedes acudir.

Si quieres saber más sobre este tema, puedes leer la publicación «Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo: El espectro autista, diversidad y singularidad».